En el siglo XXI las redes sociales forman parte del día a día de cada vez más gente, especialmente en países con las características socio-económicas similares a las españolas.
Por ello, la investigación no debe dejar de lado las redes sociales tanto en el estudio de sus impactos y aplicaciones como en el uso de las mismas para optimizar el procedimiento de investigación.
Existen distintas redes sociales que se pueden utilizar para investigar. Desde las más específicas del área de la ciencia como Researchgate o Linkedin hasta aquellas de uso más social.
Las más profesionales nos pueden conectar con otros investigadores e investigadoras de áreas similares a la nuestra que supongan una retroalimentación positiva en cuanto a comentarios, información compartida o contactos para nosotros. Además, las redes como las dos arriba mencionadas permiten el diálogo sobre asuntos específicos que normalmente llegan a profesionales interesados en ellos creando una comunidad sólida con la que trabajar.
Las redes sociales no profesionales, no obstante, no dejan de ser igualmente útiles. Muchas de ellas pueden suponer objeto de investigación, y aun no suponiéndolo, este tipo de plataformas permiten el contacto personal cercano y la creación de lazos con personas de nuestro entorno, lo que puede suponer una mejora en la red de apoyo del investigador en cuanto a su trabajo y entorno laboral.
Tendemos a tenerle miedo a las RRSS, no obstante, mi opinión sobre sus servicios tanto a la sociedad general como al investigador o investigadora en particular difiere de esta generalización. Considero que un buen uso de las redes sociales puede suponer una mejora en la forma de relacionarse o de optimizar las tareas de todas las personas. Además, estar en el mundo actual implica necesariamente relacionarse con este tipo de herramientas, que suponen una mejora en la eficiencia de la gestión de asuntos sociales muy evidente. Así, el contacto con investigadores, el conocimiento de investigación e ideas de compañeros y compañeras y demás cuestiones se pueden ver ampliamente respaldados por el uso de estas plataformas.
En mi caso, a lo largo de mi investigación utilizaré ResearchGate, red que os linkeo y de la que adjunto QR:
Aprovecho para comentar que también podréis encontrarme en Linkedin o a través de mi mail:
mho1001@alu.ubu.es
Por último, os adjunto como muestra mi espacio de trabajo en Symbaloo:
Como podéis ver, esta herramienta que no dejará de estar en mis favoritos desde este momento, me ayuda a tener organizada toda la cantidad de webs y recursos que utilizo en mi día a día. Desde lo más académico apilado en la columna izquierda (moodle, el correo institucional, linkedin y el portal de investigación de la UBU), hasta lo más social (Tiktok -plataforma objeto de mi investigación-, researchgate, about.me o ORCID). También he incluido en la fila superior una sección de diarios españoles que son de habitual consulta en las investigaciones sociales, y una serie de bases de datos y recursos de investigación técnicos que son habituales de mi día a día (WOS, FECYT, Dialnet y Google Scholar).
Este es el final de la entrada que concluye con el trabajo del módulo 6 de actividades transversales de la tesis, y por tanto considero que es un buen momento para reflexionar sobre el mismo.
Las TICs como se comentaba son fundamentales en la actualidad. Un buen uso de las mismas pueden facilitar la labor de cualquier profesional, y en este caso, también la de los y las investigadoras. Estas tienen una gran cantidad de ventajas pero también varias desventajas que hay que considerar.
Comenzando con las ventajas, la red nos da la posibilidad de conseguir un mayor alcance a todos los niveles. En este sentido, la presencia en plataformas como ORCID, ResearchGate o Linkedin pueden suponer una mejora del día a día del investigador a través de herramientas específicas como las búsquedas de "questions" en ResearchGate o el Muro de entradas de Linkedin. En suma, la identidad digital del investigador impulsa a que su trabajo llegue donde antes no podía.
También las herramientas que nos ofrecen plataformas como Google son muy útiles a la hora de filtrar y organizar tareas, contenidos, etc. A lo largo de este módulo nos hemos centrado en el uso de Drive, que permite compartir y colaborar en la edición de múltiples tipos de archivos. Este tipo de herramientas facilitan la puesta en común de trabajo a distancia, lo cual permite que la investigación se cree con distintas perspectivas de investigadores e investigadoras de aquí y de allá.
Además, las redes sociales pueden complementar toda esta suma de beneficios para atender a una mejor difusión de la actividad científica, y por ello es relevante dominar distintas plataformas que ayuden a dar a conocer nuestro trabajo.
No obstante, hay que tomar una serie de precauciones en cuanto a redes, internet y la investigación. Día a día el espacio virtual se hace más y más grande, llenándose de Fake News, contenido de dudosa procedencia y muchisimo material que no es útil a vistas de la investigación. Por ello, es necesario dotarse de buenas herramientas que nos permitan poder acceder solo a la información necesaria y más adecuada a nuestras necesidades.
Concluyendo, si tenemos un amplio dominio de distintas herramientas a nuestro alcance, el beneficio de las tecnologías de la información y comunicación solo puede ser un aliado en nuestro desempeño profesional.

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